....."… - Voy a cumplir cien años, y he visto cambiar todo, hasta la posición de los astros en el universo, pero todavía no he visto cambiar nada en este país –decía- . Aquí se hacen nuevas constituciones, nuevas leyes, nuevas guerras cada tres meses, pero seguimos en la Colonia …"


domingo, 19 de mayo de 2013

Viejos



- Es el frío. El frío y los años. Una de las mas constantes ocupaciones de nuestra vida.
Con mejor ánimo prosiguieron el camino.
- Uno de los muchachos me explicaba…  - dijo Vidal.
- ¿El de los granos?
- No, el mas petizo, el de la cara de bagre.
- Tanto da.
- Me explicaba que detrás de esta guerra al cerdo hay buenas razones.
- ¿Y vos le creíste? – preguntó Arévalo -. La gente no mata por buenas razones.
- Hablaron del crecimiento de la población y de que el número de viejos inútiles aumenta siempre.
- La gente mata por estupideces o por miedo.
- Sin embargo, el problema de los viejos inútiles no es una fantasía. Acordáte de la madre de Antonia, la señora que llaman el Soldadote.
Arévalo no escuchaba; en tono machacón declaró:
- En esta guerra los chicos matan por odio contra el viejo que van a ser. Un odio bastante asustado…




Diario de la guerra del cerdo
Adolfo Bioy Casares

jueves, 11 de abril de 2013

.
.
¿Cómo describir mi llanto..., mi odio...,
la desesperación de haber perdido el paraíso?

ROBERTO ARLT

.
.

sábado, 21 de julio de 2012

Teoría de la infelicidad

.
.

. . .Aquí está, aquí está el origen de la infelicidad. ¿Quién se halle totalmente absorbido por una ocupación se siente infeliz? Este sentimiento no aparece sino cuando una parte de nuestro espíritu está desocupada, inactiva, cesante. La melancolía, la tristeza, el descontento son inconcebibles cunado nuestro ser íntegro está operando. Basta, en cambio, que en nuestra actividad se haga un calderón para
 que asciendan del espíritu quieto -como los vahos maléficos en un agua muerta- esas emociones de desazón, de desamparo y vacío infinito. Entonces advertimos el desequilibrio entre nuestro ser potencial y nuestro ser actual. Y eso, eso es la infelicidad.
.
.
.
El espectador
(Ideas sobre Pío Baroja / VIII - Teoría de la infelicidad)
José Ortega y Gasset

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Black

.
.

Sheets of empty canvas, untouched sheets of clay
Were laid spread out before me as her body once did.
All five horizons revolved around her soul
As the earth to the sun
Now the air I tasted and breathed has taken a turn
.
Ooh, and all I taught her was everything
Ooh, I know she gave me all that she wore
And now my bitter hands chafe beneath the clouds
Of what was everything.
Oh, the pictures have all been washed in black, tattooed everything...
.
I take a walk outside
I'm surrounded by some kids at play
I can feel their laughter, so why do I sear?
Oh, and twisted thoughts that spin round my head
I'm spinning, oh, I'm spinning
How quick the sun can drop away
.
And now my bitter hands cradle broken glass
Of what was everything?
All the pictures have all been washed in black, tattooed everything...
.
All the love gone bad turned my world to black
Tattooed all I see, all that I am, all I'll be... yeah...
Uh huh... uh huh... ooh...
.
I know someday you'll have a beautiful life,
I know you'll be a sun in somebody else's sky, but why
Why, why can't it be, can't it be mine...

.
.

..............................................................................................................................Eddie Vedder
.......................................................................................................................................(Pearl Jam)

domingo, 30 de mayo de 2010

La Peste

.
Desde este punto de vista, todos llegaron a vivir la ley de la peste, más eficaz cuanto más mediocre. Ni uno entre nosotros tenía grandes sentimientos. Pero todos experimentaban sentimientos monótonos. «Ya es hora de que esto termine», decían, porque en tiempo de peste es normal buscar el fin del sufrimiento colectivo y porque, de hecho, deseaban que terminase. Pero todo se decía sin el ardor ni la actitud de los primeros tiempos, se decía sólo con las pocas razones que nos quedaban todavía claras y que eran muy pobres. Al grande y furioso impulso de las primeras semanas había sucedido un decaimiento que hubiera sido erróneo tomar por resignación, pero que no dejaba de ser una especie de consentimiento provisional.Nuestros conciudadanos se habían puesto al compás de la peste, se habían adaptado, como se dice, porque no había medio de hacer otra cosa. Todavía tenían la actitud que se tiene ante la desgracia o el sufrimiento, pero ya no eran para ellos punzantes. El doctor Rieux consideraba que, justamente, esto era un desastre, porque el hábito de la desesperación es peor que la desesperación misma. Antes, los separados no eran tan infelices porque en su sufrimiento había un fuego que ahora ya se había extinguido. En el presente, se les veía en las esquinas, en los cafés o en casa de los amigos, plácidos y distraídos, con miradas tan llenas de tedio que, por culpa de ellos, toda la ciudad parecía una sala de espera. Los que tenían un oficio cumplían con él en el estilo mismo de la peste: meticulosamente y sin brillo. Todo el mundo era modesto. Por primera vez los separados hablaban del ausente si escrúpulos, no tenían inconvenientes en emplear el lenguaje de todos, en considerar su separación enfocándola como a las estadísticas de la epidemia. Hasta allí habían hurtado furiosamente su sufrimiento a la desgracia colectiva, pero ahora aceptaban la confusión. Sin memoria y sin esperanza, vivían instalados en el presente. A decir verdad, todo se volvía presente. La peste había quitado a todos la posibilidad de amor e incluso de amistad. Pues el amor exige un poco de porvenir y para nosotros no había ya mas que instantes.
.
La Peste....................................
Albert Camus....................



martes, 2 de marzo de 2010

Adios, Carnaval...

.
FLOR DE MI BARRIO (In Fusion)
.
Muchos dicen por ahí
Que lo nuestro es pasajero
Y no saben que es sincero
El cariño que nos une
Nuestro amor nace en el suelo
Se levanta, toma vuelo
Y va jugando entre las nubes

.
Otros dicen con razón
Que ando mal si no te tengo
Durante el día te extraño
Y por las noches te sueño
Que soy un fantasma errante
Si llegaras a faltarme
De mis actos no soy dueño
.
Dulce
melodía de arrabal
Ritmo de las calles de mi barrio
Llama que se enciende en la ciudad
Cuando así lo indica el calendario
.
Sácame la bronca,
La tristeza, la amargura de la piel
Traeme sueños que me marquen el camino
Pintame un loco y colorido anochecer
Por tantos días de miserias y de hastío
Dame una mano para volver a creer
Dame la magia que juntas en cada esquina
Inflame el pecho de locura y de placer...
Murga querida
.
Murga flor de mi barrio
Canción que no se calla
Sin vos no puedo vivir
Nunca te vayas
.
Sol que ilumina sueños
de paz, pan y trabajo
Sabe que lo mas lindo del mundo
Se hace de abajo
.
Y si llega el
carnaval
Voy como un loco a tu lado
Y te regalo mi baile
de Arlequín enamorado
.
Cantar de mil veredas
Ejercicio de locura
Que hace olvidar las penas
Cuando la mano esta dura
.
Procesión de atorrantes
Levantan polvo del suelo
Quiero que el almanaque marque
Siempre Febrero

.
Y un día de carnaval
De un salto llegaré al cielo

Con la sonrisa pintada
Te miraré con deseo.
.
.
.
..................................................
¿Yo? ¡Murguero!
.

miércoles, 27 de enero de 2010

El diario de Ana Frank

.
.
...................................................................................................................
Martes 7 de marzo de 1944

Querida Kitty:
.
Cuando recuerdo mi vida durante el año 1942, todo se me antoja irreal. La Ana que disfrutaba de esa existencia celestial era muy diferente a la que maduró entre estas paredes. Sí, era una vida celestial: admiradores en cada esquina, una veintena de amigas, no todas íntimas, desde luego, la predilecta de la mayoría de mis profesores, y mimada a más no poder por mis padres con bombones, con dinero para pequeños gastos… ¿Qué más pedir?
Tú te preguntarás como tenía a tanta gente prendada. Peter* cree que gracias a mis atractivos, pero no es del todo cierto. Los profesores encontraban ocurrentes mis salidas y mis observaciones; mi rostro era riente; mi sentido crítico, original y encantador. Yo era una coqueta incorregible y también divertida. Algunas de mis cualidades me hacían popular, es decir, la aplicación, la honestidad, la franqueza y la generosidad. Nunca le hubiera negado a un condiscípulo que copiase una de mis tareas; repartía las golosinas generosamente, y jamás fui vanidosa.
Toda esta admiración, ¿no ha hecho de mí una joven arrogante? Tuve la suerte de arrojada bruscamente a la realidad, y he necesitado más de un año para habituarme a una vida desprovista de toda admiración.
¿Mi reputación en la escuela? Fue así: siempre la primera en chacotear y gastar bromas, la eterna jaranera, nunca llorona ni caprichosa. Para que me acompañasen en bicicleta o ser objeto de una atención cualquiera, no tenía mas que levantar el dedo meñique.
A Ana, la escolar de entonces, la veo ahora como una chiquilla encantadora, pero muy superficial, que no tiene nada que ver conmigo. Peter, muy a propósito, ha dicho de mí:
- Cada vez que te veía, tenías al lado a dos muchachos o más, y una fila de muchachas. Reías siempre y eras constantemente el centro de la pandilla.
¿Qué queda de aquella muchacha? No he olvidado la risa ni las ocurrencias, y no me canso de criticar a la gente como antes, quizá más que antes; todavía soy capaz de flirtear si… quiero. Esa es la cuestión: me gustaría, por espacio de una velada, de algunos días o de una semana, volver a ser la de antes, alegre, aparentemente despreocupada. Pero al cabo de una semana, me sentiría saturada,
y vería con gratitud al primero que llegara y fuese capaz de hablar de algo que valiera la pena. Ya no necesito adoradores o admiradores seducidos por una sonrisa lisonjera, sino amigos cautivados por mi carácter y mi proceder. Comprendo que estas exigencias reducirían mucho mi círculo de íntimos, pero ¿Qué le vamos a hacer? Lo importante es conservar algunas personas sinceras a mi alrededor.
A pesar de todo, mi felicidad de 1942 tampoco era completa. Con frecuencia me sentía abandonada. Me movía demasiado de la mañana a la noche para pensar en ello, y me divertía cuanto podía. Consciente o inconscientemente, trataba de olvidar en vacío que sentía divirtiéndome así. Mientras que ahora miro las cosas de frente y estudio. Aquel período de mi vida terminó irrevocablemente. Los años de escuela, su tranquilidad y su despreocupación, nunca más volverán.
 Los he superado y ya no los deseo; sería incapaz de seguir pensando únicamente en la diversión; una pequeña parte de mí exigiría siempre cierta seriedad.
Puedo ver mi vida, hasta el año 1944, a través de una lupa despiadada. Primero, nuestra casa bañada de sol; luego, aquí desde 1942, el brusco cambio, las disputas, las reprimendas, etc. Me tomaron desprevenida, como si hubiera recibido un mazazo, y, para darme ánimo, me volví insolente.
La primera parte de 1943: crisis de lágrimas, soledad infinita, lenta comprensión de todos mis defectos que, graves ya, parecían agravarse aun más. Durante todo el día, hablaba a tuertas y derechas, tratando de poner a Pim** de mi parte. No lo conseguí. Me hallaba sola ante la difícil tarea de cambiarme a mi misma, con el fin de no seguir provocando reproches; porque estos me deprimían y me desesperaban.
La segunda parte del año fue un poco mejor; me transformé en jovencita, y los mayores comenzaron a tratarme más bien como uno de ellos. Empecé a reflexionar, a escribir cuentos. Por fin comprendí que los demás no tenían ya el derecho de utilizarme como una pelota de tenis, enviándome a un lado y a otro.
Decidí cambiar y formarme según mi propia voluntad. Pero lo más difícil fue confesarme que ni siquiera papá sería nunca mi confidente en todas las cosas. Ya no podía tener confianza en nadie, salvo en mi misma.
Después de año nuevo, otro cambio: mi anhelo… deseaba tener a un muchacho como amigo, y no a una muchacha. Había descubierto también la dicha, bajo mi caparazón de superficialidad y alegría. De tiempo en tiempo, al volverme mas seria, me sentía consciente de un deseo sin límites por todo lo que es la belleza y la bondad.
Y por la noche, en la cama, al terminar mis rezos con las palabras
“Gracias, Dios mío, por todo lo que es bueno, amable y hermoso”, mi corazón se regocija. Lo “bueno” es la seguridad de nuestro escondite, de mi salud intacta, de todo mi ser. Lo “amable” es Peter, es el despertar de una ternura que nosotros sentimos, sin osar todavía, ni el uno ni el otro, nombrarla o tan siquiera rozarla, pero que se revelará: el amor, el porvenir, la felicidad. Lo “hermoso” es el mundo, la naturaleza, la belleza, y todo cuanto es exquisito y admirable.
No pienso ya en la miseria, sino en la belleza que sobrevivirá.
He ahí una gran diferencia entre mamá y yo. Cuando se está desalentado y triste, ella aconseja:
- ¡Pensemos en las desgracias de mundo, y alegrémonos de estar al abrigo!
Y yo, por mi parte aconsejo:
- Sal, sal a los campos, mira la naturaleza y el sol, ve al aire libre y trata de reencontrar la dicha en ti misma y en Dios. Piensa en la belleza que se encuentra todavía en ti y a tu alrededor. ¡Sé dichosa!
En mi opinión, el consejo de mamá no conduce a nada, porque
¿qué hay que hacer cuando nos encontramos en desgracia? ¿No salir de ella? En tal caso, así estaríamos perdidos. En cambio, juzgo que volviéndonos hacia lo que es bello –la naturaleza, el sol, la libertad, lo hermoso que hay en nosotros– nos sentimos enriquecidos. Al no perder esto de vista, volvemos a encontrarnos en Dios, y recuperamos el equilibrio.
Aquel que es feliz puede hacer dichosos a los demás. Quién no pierda el valor ni la confianza, jamás perecerá en la calamidad.
.
Tuya,
.
......................................ANA

.
.
.

*Peter: joven compañero de Ana durante su vida en el escondite.
**Pim: Apodo con el que Ana llamaba a su padre.
. 
.

“El Diario de Ana Frank"
Ana Frank.................
.
.
.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Zona Cero

.
"...Hoy por hoy existen dos superpotencias en el mundo, una es Estados Unidos, la otra eres Tú..."

....................................................................................................................................................José Saramago
.

La Zona Cero está en el alma de occidente,
cerca del corazón, en un solar de Manhattan.
Cayeron los gigantes. Lágrimas de septiembre.
Lágrimas de carne y metal.
El planeta contuvo la respiración. 

Los hijos del ocaso se armaron en respuesta. 
Que pena que no sepas repartir tu piedad. 
También que
cada herida en la piel de este planeta 
es una Zona Cero que llorar.
 
Y abres otra herida repitiendo el mismo error. 

La Zona Cero sangra en la ruinas de Kabul. 
Una boca sin dientes sonríe bajo un burka. 
La Zona Cero extiende sus manchas hacia
el sur. 
Y no hay septiembres ni lamentos 
para esta tierra agujereada por el fuego. 

Rodeado de alambradas, muy cerca de Belén, 
En plena Zona Cero nació el hijo de un dios. 
Los olivos se secan y
Palestina ve 
como bajo los escombros duermen 
palomas que se esconden del invierno. 

Y ahora tú, mi amor, 
pequeña gran superpotencia 
despiértame 
y dime que las cosas va a marchar bien. 
Que sembrarás de flores toda la ciudad. 
Que me harás temblar. 
Y ahora ven, mi amor, 
salgamos a la calle bien temprano 
para gritar 
que en nuestro nombre nunca deberán cortar 
las manos que sembraron, 
que dieron calor. 
Y si es en su nombre, 
yo maldigo a dios. 


Desde un hotel contempla la bella Scherezade, 
cegada por las llamas, las calles de Bagdagd. 
Las mujeres se esconden del lobo en Ciudad Juárez. 
Y en un semáforo de Río de Janeiro 
los niños comen plomo y papel de celofán. 

En África la Zona Cero hincha los vientres 
y llenará sus camas de sombras y delirios. 
Un indio en una selva hoy
sueña con serpientes. 
Y en un café de Grozni los más viejos 
lloran por la calma que no volverá.

................................................................"Zona Cero"
.............................................................
Ismael Serrano
.
.
.

Escuchala en:  http://www.youtube.com/watch?v=muMrAAd4TRk
.
.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Basta.

. 
¿Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón roto?, ¿Sentiste a los asuntos pendientes volver, hasta volverte muy loco?

Y hoy, que enloquecido vuelvo, buscando tu querer, no queda mas que viento.

¿Qué haré cuando te busque en la clase, y mi eco me responda al llamarte?

Amo tanto, tanto la vida, que de ti me enamoré, y ahora espero impaciente ver contigo amanecer. Si se acaba este milagro, si se consume mi voz, si me das un último portazo, ¿en qué calle moriré yo?

Si resulta que si, si podrás entender, lo que me pasa a mí esta noche: ella no va a volver y la pena me empieza a crecer, adentro.

Ella le había dejado, nos explicó sereno, y había decidido considerarla muerta, y brindar por su olvido y su descanso eterno, y celebrar su entierro de taberna en taberna.

Perdida la calma, se pone muy serio, cunde el pánico y le invade un horrible miedo. Su boca cobarde pronuncia: "Te quiero. No te vayas nunca, no te vayas lejos".


Aturdido y abrumado por la duda de los celos, se ve triste en la cantina un bohemio ya sin fe. Con los nervios destrozados y llorando sin remedio, como un loco atormentado por la ingrata que se fue.

Ana, te veo y me declaro culpable de desear tu presencia más que desear la paz.

Puse precio a mi libertad y nadie quiso pagarlo.

No puedo dormir con esas lágrimas goteando encima de mí.

Porque si, porque si, porque si… porque mientras espero, por ti me muero.

Y la vida me parece una fiesta a la que nadie se ha molestado en invitarme. De un tiempo a esta parte me cuesta tanto, tanto, tanto, no amarte.

No quiero llorar, no puedo llorar, no quiero llamar, no quiero pensar. Y lo único que hago es pensarte todo el día.

Rendido, empapado en alcohol y en su ausencia, sangrando la herida que ha abierto esta espera, gritando: "¿Dónde estás, rubia? Regresa".

Siempre supe que sin usted no podría sobrevivir, es más hambre que hambre, más sed que la sed peor.

No hago otra cosa que pensar en ti, y no se me ocurre nada.

Aquellos besos que ya no vuelven convierten mi vida en algo raro. Tus besos eran mi único faro, mi única luz.

No pienso quedarme llorando para mendigar. Soy una bolsa de locura y rencor, no te quiero ni cruzar...

A las heridas, dejarlas vivir. A las amigas, tenerlas ahí.

Quiero emborrachar mi corazón, para apagar un loco amor, que más que amor es un sufrir...

Es tarde y sin ti no quiero… no quisiera quererte, pero cuanto te quiero.

.
.
.
. 

.....................................................................................BASTA. (punto)


miércoles, 13 de mayo de 2009

La sonrisa de Brish

.

  Se apodero de ella una infundada esperanza. Se levantó y se vistió. Aquí, en el pueblo, el día también empezaba yendo a comprar a la tienda leche, pan, panecillos. Pero esta vez, cuando llamó a Karenin para que la acompañara, apenas si levantó la cabeza. Era la primera vez que se negaba a participar en una ceremonia que antes era el primero en exigir. 
  De modo que se fue sin él. «¿Dónde está Karenin?», preguntó la dependienta, que ya tenia el panecillo preparado para él. Esta vez se lo llevó Teresa en la bolsa. Nada más llegar a la puerta lo sacó y se lo enseño. Quería que fuera por él. Pero se quedó acostado, sin moverse.
 
  Tomás se dio cuenta de lo afectada que estaba Teresa. Cogió el panecillo con los dientes y se puso a gatas delante de Karenin. Se acercó lentamente a él.
 
  Karenin lo miraba, parecía que alguna chispa de interés le iluminara los ojos, pero no se levantaba. Tomás acercó su cara justo hacia la boca de él. Sin mover el cuerpo, el perro cogió con los dientes la parte del panecillo que sobresalía de la boca de Tomás. Entonces Tomás soltó el panecillo para que Karenin se lo quedase todo.
 
  Tomás, que seguía a gatas, retrocedió, se agachó y empezó a gruñir. Simulaba querer pelear por el panecillo. En ese momento el perro le respondió a su amo con un gruñido. ¡Por fin! ¡Cuánto habían tenido que esperar! ¡Karenin tiene ganas de jugar! ¡Karenin aún tiene ganas de vivir!
 
  Aquel gruñido
era la sonrisa de Karenin y ellos querían que la sonrisa durase el mayor tiempo posible. Por eso Tomás volvió a acercarse a él a gatas y mordió un trozo de pan que sobresalía de la boca del perro. Sus caras estaban juntas, Tomás sentía el olor del aliento del perro y en la cara le hacían cosquillas los largos pelos que le crecían en el hocico a Karenin. El perro volvió a gruñir y dio un tirón con la boca. Cada uno se quedó con una mitad del panecillo en la boca. Y entonces Karenin volvió a cometer un viejo error. Soltó su mitad del panecillo y quiso apoderarse de la mitad que tenía su amo en la boca. Olvidó, como siempre, que Tomás no era un perro y tenía manos. Tomás no soltó el panecillo de la boca y levantó del suelo la mitad que Karenin había dejado caer. 
  – Tomás –gritó Teresa– , ¡no irás a quitarle el pan!
 
  Tomás dejó caer las dos mitades al suelo delante de Karenin, que se tragó rápidamente una de ellas y se quedó con la otra en la boca, enseñándola para jactarse ante el matrimonio que había ganado la lucha.
 
  Volvieron a mirarlo y a pensar que Karenin reía y que mientras riera seguiría teniendo un motivo para vivir, aunque estuviera condenado a muerte.

.
.

La insoportable levedad del ser
(Séptima parte: La sonrisa de Karenin)
Milan Kunder
a

.
.
.
.
.
.
.
.
Ayer, 13 de mayo, (de 2008) desgraciadamente, tuvimos que matar a Brish.
No hay manera, en estos casos, de saber cual es el momento preciso de hacerlo. Brish todavía sonreía. Sé que quería quedarse con nosotros, me lo decían sus ojos y la expresión de su cara, aunque el cáncer y casi todo el resto de su cuerpo gritaban con entusiasmo lo contrario.
También sé lo que queríamos nosotros, mantenerla 'sonriendo' el mayor tiempo posible, que, de hecho, fue lo que hicimos o tratamos hacer de la mejor manera. Y creo que ella también, a pesar del sufrimiento y el dolor que le causábamos para ayudarla, sabía lo que queríamos nosotros.
Después de este final horrible, nos queda el consuelo de haber disfrutado durante nueve años de su maravillosa compañía, de haber disfrutado de cada ladrido, de cada enojo, de cada destrozo, de cada gruñido, de cada una de sus miles de sonrisas…
.  
.
.
.
.
.
. 
.

Martes 13 de Mayo de 2008 de Mierda.
Mayo de 2008 de Mierda.
2008 de Mierda.
Mierda.

.
.
.
.

domingo, 5 de abril de 2009

En estos tiempos...

.


.
"...y hay quien nos dice que no es tiempo,
para hablar de la utopía,  
ni de revoluciones,  
que es un anacronismo cantarle a la trova,
nombrar a Guevara..."
.
.
 
"...y mientras golpean tu fe,  
y tu futuro en su fragua..."

.
.

viernes, 13 de marzo de 2009

Un año y cinco meses

.
.
Como a mitad de marzo me lo encontré en la calle, de casualidad. No había pasado mucho tiempo, pero tampoco la historia era tan cercana, le costaba olvidarla.
Lo saludé, como siempre, hablamos de algunas cosas, de lo de siempre, que la facu, que la familia, que el trabajo. Yo no quise sacar el tema, me sorprendió encontrarlo mal, aunque ya sabía que estaba mal. Pensé que lo había esquivado, pero cuando ya me estaba por despedir, me miró a los ojos, y, con un silencio, me pidió que le pregunte…
- Me entere de que no andan muy bien las cosas con la morocha…
- No. En realidad no andaban bien. Ahora, directamente no andan.
- Uh. ¿Qué pasó? Pensé que no era nada grave.
-Le dije-, tratando de hacerme el sorprendido.
- No sé bien. Salíamos y que se yo, estaba copado, pero se cortó. La última vez que nos vimos me dijo que “nos fuimos dejando”. Pero no, es bastante condescendiente eso, de su parte. En realidad me dejó y punto.
- Bueno, no sé que decirte… me agarrás de sorpresa, y encima soy muy malo para estas cosas, vos sos el que sabe de minas.
- ¿No te habían contado las chicas?
- No, sabía que andaba algo mal y listo, ni me había preocupado.
- Es una porquería esto, no sé para que insisto. Y encima era una amiga.
 
Yo seguía sin saber que decirle. Me quería quedar con el, hablando toda la tarde, y al mismo tiempo tenía ganas de salir corriendo. Estaba incómodo, dejé de emitir palabras, lo dejé hablar a el, para que deje de autocastigarse cuando quiera, y deje que me vaya, pero fue peor. Se quedo en silencio.
Al rato, después de estar callado, me dijo algo que todavía no le había dicho a nadie, algo que le dolía demasiado y que, supongo ahora, también le daba algo de vergüenza.
- ¿Te acordas del ex novio? Ese que trabajaba en un cine, y no sé en que mas.  
- Si, ¿Como no me voy a acordar? Salió como un año y medio con ese, se estaban por ir a vivir juntos cuando lo dejó.
 
Y como si eso fuera poco, sonreí y agregué:
- Era un imbécil ese pibe, no se lo aguantaba nadie. Las chicas no lo podían ver, si era un embole, no salía a ningún lado, no hablaba con nadie. Y encima, creo que le metió los cuernos.
Ese si que era un verdadero imbécil. No se como le duró un año y medio.

Al fin me callé, y me miró casi llorando. Al principio no entendí nada, pero después de mirar al cielo, y quedarse callado otra vez, al fin me contestó…
- Si, yo pienso lo mismo… Desde siempre, desde antes de la historia con ella, desde que era mi amiga. 
Pero salió
solo un mes conmigo, Noviembre… Solo ese mes. Vos, ahora, después de todo lo que le dijiste al pibe, me vas a tratar de convencer de que no lo soy, pero todo bien, es así y es lo que siento.
Me guste o no,
soy un año y cinco meses más imbécil… mas imbécil que el imbécil del ex novio.
.
.
.
.
.

Lejos los besos, suelto los perros…
Mi puerta de solo a un infierno.
La luz de tus ojos, esculpe mis versos.
Te veo y amaina el invierno…
Sin vos, así, me acuesto y quisiera dormir… por siempre.

Me darás mil hijos
"Invierno"

.
.
.
.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Acerca de Jorge Pizarro, el "vacío de cerebro", la Policía en todas las esquinas y mi vecino menemista

.

Cae la tarde en Sarandí después de un día tranquilo. Para los que no lo conocen, es un barrio común, casas bajas, poco tránsito, poco ruido, pocas nueces, poca gente. Un lindo barrio, aunque solo estoy hablando del mío, uno de los tantos barrios de Sarandí, que es muy grande. Habría que definir, como tantas veces quisimos hacerlo entre amigos, pero sin llegar a nada, lo que es un barrio, el barrio de uno… ¿es la manzana en donde vivo y algunas que la rodean? Y si es así: ¿Cuántas manzanas de todas las que lo rodean? ¿Es las cuadras por donde yo mas suelo andar y, por ende, los lugares en que mas vecinos conozco? ¿Es los lugares por los que andaba en bicicleta cuando era chiquito y empezaba a andar solo por la calle? ¿O es, tan solo, evitando el plano sentimental de las anteriores hipótesis, lo que la delimitación oficial de las calles indica?
Sea lo que sea, mi barrio es un lugar en donde vivo desde casi siempre, y en que vive mucha gente que conozco, que fue creciendo conmigo. Unos nacieron, otros crecieron, otros se hicieron viejos y otros se fueron muriendo. Mi barrio es un lugar que, además de vecinos, tiene problemas, como todo barrio. Problemas graves.
En esa tarde, normal y hermosa, que estaba cayendo en Sarandí, dos vecinos tocaron el timbre de mi casa para charlar sobre uno de los problemas: la inseguridad.
A uno de los vecinos no lo conozco, y al otro si, es el de acá a la vuelta, mi vecino menemista. Resulta que un grupo de ellos, harto de los robos a los que somos sometidos, a veces unos, a veces otros, venía a hablarle a mi viejo sobre algunas medidas que se estaban empezando a tomar para parar estos hechos.                                                                 
En primer lugar, le contaron sobre una asamblea vecinal que se estaba llevando a cabo, y lo invitaron a participar de la próxima, a la que había prometido asistir el comisario de la zona y el secretario de seguridad del partido, o alguien con un cargo de ese estilo. Nunca entendí bien para qué era la asamblea, aunque deduzco que era para contarle a estos dos señores los problemas de inseguridad que se están sufriendo, cosa que, a esta altura, deben tener más que clara.
En segundo lugar, le preguntaron a mi viejo si no quería ser el “delegado de la cuadra” de un sistema que creo ya se había empezado a utilizar en otras cuadras del barrio. El sistema era, o es, bastante simple: si un vecino ve “algo raro” en su cuadra, hace una cadena telefónica en la cuadra para avisarle al resto de los vecinos y luego avisa al delegado de las otras para que esté alerta, y estos repiten la cadena en sus respectivos lugares. Y supongo que, también, este “delegado de la cuadra” tendría como tarea llamar a la policía.
Como ya dije, algo simple: Hay un ladrón en la cuadra, un vecino se alarma, le avisa a todos, le avisa a la policía, viene la policía, lo agarra y se lo lleva detenido.
En principio, el sistema no estaba mal. Se me ocurrió que si funcionaba como la teoría dice, iba a andar bárbaro y como resultado iba a dar el fin de los robos.
Después lo pensé mejor. Me puse a recordar todas las veces que me robaron en la calle, y me di cuenta de que, dada la rapidez con que ocurren estás cosas y la rapidez con estos pibes se escapan, para que un vecino vea el momento preciso en que a uno lo están robando, debería estar todo el día mirando por la ventana. Pero no puede, porque tiene que trabajar, cocinar, estudiar… hacer su vida, en definitiva, y nadie le pagaría nada por hacer semejante trabajo.
Entonces seguí pensando, y pensando, y pensando, hasta que me dije a mi mismo, por dentro, muy lentamente: “persona que vigila todo el tiempo, está preparada para eso y le pagan por hacerlo… debería se un…” ¡Eureka! Lo descubrí, lo que mis vecinos proponen, en el fondo, es que pongamos un policía en cada esquina.
¡Sería perfecto! Ponemos un policía en cada esquina y se acabaron los robos en la calle, los asaltos a los negocios, los robos en las casas… se acabaría todo. ¿Cómo no se les ocurrió antes?
Pongamos absolutamente a todos los policías del partido de Avellaneda a vigilar las calles de Sarandí, y si hacen falta mas los traemos de otro lado, porque Sarandí es muy grande, como ya dije antes, y tiene muchas esquinas.
Es fácil, vamos a la asamblea revolucionaria vecinal y le exigimos a estas dos personalidades que cumplan con el revolucionario plan. Nuestro barrio pasaría a ser el modelo de seguridad de todos los barrios, y el barrio al que todos quisieran copiar, de un día para el otro se acabaría el problema, sería perfecto, pero… no.
Me olvidé de algo. Tengo amigos en otros barrios del partido… Y si ponemos a todos los policías del partido de Avellaneda a vigilar Sarandí, los ladrones van a ir a robar a otro barrio. ¡Ya sé! Cuando los ladrones se van para Villa Dominico, por ejemplo, les mandamos a toda la policía para allá. Pero no, porque los vecinos de la asamblea van a decir que el plan revolucionario lo inventamos nosotros, por lo tanto es nuestro, y no tenemos por que regalárselo a los giles de Villa Dominico. Y además, en el caso de que nos copemos, y se lo prestemos un ratito, todos sabemos que los ladrones no son boludos, y cuando esté toda la policía allá, van a venir a robar a Sarandí.
Y lo peor de todo es que, una vez que el policía detiene al ladrón y se lo lleva a la comisaría, el tipo sale en un ratito porque es menor, o porque no había hecho nada tan grave como para quedarse.
Otra vez problemas…
Pero siempre hay una solución para todo. Después de días de pensar y pensar sin que se me ocurriera nada, la solución llegó de casualidad. Pasé por la cocina de mi casa mientras mi vieja cocinaba, y estaba la televisión prendida en canal
nueve. Justo estaba hablando Jorge Pizarro sobre un problema que se había suscitado en la famosa “Villa 31” de Retiro. Resulta que unos cuantos vecinos de la villa habían cortado la autopista Illia por un reclamo acerca de unas nuevas medidas, con olor a disputa política entre el Gobierno Nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en la que se proponía demoler unos centenares de viviendas.
Resulta que el señor Pizarro estaba muy enojado porque unos cuantos “vacíos de cerebro” habían tenido dicha autopista cortada por horas, perjudicando así a miles de automovilistas de los que trabajan.
Entre otras cosas, dijo que habría que mudarlos del barrio más caro de Buenos Aires, esto, supongo, porque como todos sabemos, para vivir en uno de los barrios mas caros, uno no puede ser “vacío de cerebro” y si no entendí mal, dijo que había que mudarlos a otras zonas, como el conurbano.
Si lo hubiese dicho unos días antes, cuando el plan revolucionario estaba en la cresta de la ola, no me hubiese importado mucho, pero ahora que en el conurbano estamos otra vez a merced de los ladrones, las palabras de este hombre me empezaron a preocupar bastante.
Me parece que un “vacío de cerebro” es alguien, seguramente hijo y nieto de otros “vacíos de cerebro”, que vive en una villa, que cuando era chico nunca fue la escuela porque son unos vagos y es más fácil salir a pedir monedas o vender cositas en los medios de transporte y después darle la plata al padre para que compre vino, se emborrache, y lo cague a trompadas a el, a sus cuatro, cinco, seis o siete hermanitos, en el mejor de los casos, a la madre, y a todo el que se le cruce o, en un caso diferente, se gaste la plata en comprar pegamento y aspirarlo.
Según tengo entendido, estos “vacíos de cerebro” empiezan a robar desde muy chicos, un poco después de empezar a gastar la plata en drogas, y mucho después de vivir bajo cuatro chapas, hacinados y, como ya dije antes, a los golpes. Y parece que recién después de aprender todo eso, se dedican a cortar la autopista Illia y molestar a la gente que no es vaga y fue a la escuela.
Me fui del tema de la inseguridad en mi barrio, aunque no tanto, así que vuelvo.
Pizarro seguía hablando y yo lo escuchaba atentamente, ya medio aburrido, porque muchas de las cosas acerca de los “vacíos de cerebro” ya las había aprendido mirando otros noticieros, programas de política y, mas que nada, hablando con mi vecino menemista.
Pero entre tanta palabra, de repente, dio en la tecla. Pidió que la policía se pare en la puerta de la villa y no deje entrar o salir a nadie. En realidad, el lo dijo para que no entre ni salga nadie con elementos de construcción, que era el tema que había suscitado toda la polémica, pero a mi se me ocurrió que podíamos cercar las villas de Avellaneda, y que no entre ni salga ningún “vacío de cerebro”.
Ahora si, se acabó la inseguridad. Otra vez, de un día para el otro, se acababa el problema. Me puse a escribir el plan, que iba a hacer estallar en aplausos a la asamblea vecinal, e iba bastante bien, pero empezaron a aparecer dificultades de nuevo.
El primer problema constaba en que si poníamos a toda la policía de Avellaneda a cercar las villas, no iba a quedar nadie para controlar a los “no vacíos de cerebro” que viven afuera, que tienen mucha escuela, universidad, casa, comida y un lindo auto, pero parece que para resolver problemas son bastante boluditos y se agarran a piñas en la calle por si pierde Boca o por si gana River. Y eso sin contar a los “no vacíos de cerebro” mas chicos, que tienen todo lo que necesitan y se destrozan contra un poste corriendo una picada en la calle, arrasando a los pobres giles que justo pasaban por la vereda, y se matan a piñas en la puerta de los boliches de moda porque “mi novia es mas linda que la tuya”.                                                                                                                                                                                         El segundo problema es que adentro de las villas no viven solamente estos “vacíos de cerebro”, sino que vive gente que todos los días trabaja, que todos los días va a la escuela, que todos los días cría a sus hijos.
Al principio no entendía bien ¿Cómo que hay villeros que trabajan? Si yo había escuchado en la tele y me habían dicho en el barrio que son todos unos negros de mierda.
Pero no, hay gente que trabaja. El problema estaba en que si dejábamos salir a esta gente, los otros iban a salir camuflados entre ellos, y ya estábamos en la misma de antes.
Y como si estos problemas fueran pocos, me quedaba que ahí cercados, estos “vacíos de cerebro” iban a procrear a mas “pequeños vacíos de cerebro”, que a su vez iban a crecer y procrear a otros “pequeños vacíos de cerebro” y, otra vez, toda la historia de antes.
Mi segundo plan funcionaría peor que el primero.
Definitivamente, no entendía bien por que estos planes con soluciones mágicas de un día para el otro no funcionaban, así que me puse a pensar… Y justamente, pensando, me di cuenta de algo terrible. El problema es que todo el tiempo me bombardean con soluciones fáciles y rápidas.
Me puse a pensar en como los cuatro pibes de entre quince y veinte años que casi me llenan de balas para sacarme el celular y una campera llegaron a este punto. Sacando cuentas, muy fáciles, llegué a la conclusión de que estos chicos crecieron en los noventa, la época en que todo era importado y lindo, la clase se media se comparaba autos, la media alta viajaba a Europa, Menem y sus secuaces regalaban al Estado completo, las fábricas cerraban y los obreros, los pobres, iban a la calle a ver como sobrevivían.
La época en que la deuda externa aumentaba, en dólares, al ritmo del hambre, para pagar los lujos de unos pocos, mientras muchos miraban de costado, para poder seguir comprando los productos del mundo en cómodas cuotas.
La época en que mi vecino menemista, el mismo que ahora pide policía para los pibitos, en lugar de pensar en lo que estaba pasando, me quería enseñar que el neoliberalismo venía a modernizar el país y que Domingo Cavallo era un genio.
¿Como podría mandar un padre sin trabajo a sus hijos a la escuela? ¿Debería gastarse la poca plata que tenía para que coman, en caso de tenerla, en guardapolvos, mochilas y cartucheras? ¿Cómo podría darles de comer sin mandarlos a trabajar a los subtes?
Antes creía que ser menemista era estar equivocado, ahora pienso que ser menemista es ser hijo de puta.
Quizá, en el mejor de los casos, estos chicos fueron víctimas del saqueo de los noventa. O quizá no, porque esta historia de hambre y miseria viene de mucho antes…
Resulta que las Villas (que ahora se llaman “Villas Miseria”) se formaron en las grandes ciudades luego de inmigraciones internas, por culpa de políticas nefastas de los diferentes gobiernos que nos fueron tocando.
Resulta que los que vinieron a vivir a estas Villas eran, en su mayoría, campesinos que no habían podido ir a la escuela, no por vagos, sino porque el estado no los proveía de ese derecho y, además, porque para comer todos los días, desde muy chicos tenían que ir a trabajar a los campos de unos señores, que se llaman “terratenientes”, muy adinerados, con estudio y capacidad para los negocios, pero con un absoluta incapacidad para ver las atrocidades a las que sometían a los demás.
Resulta que cuando estos inmigrantes llegaron acá, en busca de una oportunidad que los salve, terminaron estando peor que en el lugar en donde estaban antes, y fueron los pobres tipos a los que les tocó empezar con esta terrible cadena de desgracias.
Cuando me puse a pensar, llegué a varias conclusiones. La primera, que para solucionar los problemas, hay que pensar. Y leer, y saber.
Me di cuenta de que en la tele, en la radio y en la escuela, no nos dicen bien como son las cosas.
Resulta que los llamados “vacíos de cerebro” por este periodista, son personas (si, son personas) que quedaron rehenes de un sistema que cada día los aplasta mas.
Tristemente, me di cuenta de que no hay mucha gente, muchos “no vacíos de cerebro”, dispuestos a pensar, y mucho menos a pensar en los demás. De que hay mucha gente nadando en la superficie, y muy poca dispuesta a llegar al fondo de las cuestiones…



La semana que viene, cuando vaya a la asamblea vecinal, les voy decir que no tenemos que pedir más patrulleros ni policías, sino que tenemos que pedir más escuelas y docentes.
Que si le damos la oportunidad a estos pibes, esa que nadie le dio ni a sus abuelos ni a sus padres, ellos solitos, después, van a educar a sus hijos.
Que si empezamos a educar a los pibes, en vez de perseguirlos y extenderles la agonía, dentro de un par de años ya no vamos a tener mas problemas.
Les voy a decir que los “vacíos de cerebro” no son los que nunca tuvieron la oportunidad de ser educados y vivir dignamente, sino los que sí la tuvieron y ahora en vez de usar la cabeza para pensar en como resolver los problemas, la usan para ganar plata y aprovecharse de los mas pobres.

.

.

.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Si Peter Pan viniera...

.
Entonces la ventana se abrió de par en par, como antiguamente, y Peter Pan entró por ella. […]
Era un niño todavía, mientras ella era una persona mayor. Se acurrucó al lado del fuego, y no se atrevía a moverse. Sentíase culpable de ser ya una mujer.
- Hola Wendy- dijo él sin notar diferencia alguna, pues […] en aquella débil claridad el blanco vestido de la dama podía muy bien haber sido el camisón de dormir con el cual la vio por primera vez.
- Hola Peter Pan -dijo ella débilmente, empequeñeciéndose cuanto fue posible. […]
- Peter Pan -dijo ella temblando- ¿esperas acaso que yo vuelva contigo?
- Naturalmente. Para eso he venido-. Y añadió con cierta severidad-: ¿Has olvidado que es la época de la limpieza de la primavera?

- No puedo ir -dijo excusándose-, me he olvidado de volar.
-Pronto te enseñaré otra vez.

-Peter pan: no malgastes en mi el polvo de las Hadas.
Se había levantado y un temor asaltaba ahora al Niño.
- ¿Qué es eso? -gritó estremeciéndose.
- Voy a encender la luz -repuso ella-, y entonces podrás verlo por ti mismo.
Casi por primera vez, que nosotros sepamos, Peter Pan se asustó.
- ¡No enciendas la luz! -clamó.

.
.
.

...."...Peter no era como los demás chicos, pero por fin sentía miedo. Le recorrió un estremecimiento, como un temblor que pasara por el mar, pero en el mar un temblor sucede a otro hasta que hay cientos de ellos y Peter sintió solamente ese. Al momento siguiente estaba de nuevo erguido sobre la roca, con esa sonrisa en la cara y un redoble de tambores en su interior. Éste le decía: «morir será una aventura impresionante»..."
.
"Peter Pan", James M. Barrie....................
.
.
Y de repente, pasamos de la Poesía a la Guerra otra vez, casi sin darnos cuenta, imperceptiblemente, solo en unos renglones...
.
.
Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul,
que me sorprenda a oscuras. Por favor, que no dé la luz,
no vaya a descubrir que suelo mentir
cuando juro ser aún ese niño.
Quién le va a contar que la gran ciudad
no dejó ninguno ninguno, ni uno vivo.
.

Estrellas fugaces, mi más breve instante, respiran el humo,
escuchan el mudo rumor que nace en sus vientres.
Fueron arrojados al acantilado
de la cruel favela,
huyen de las hienas, de escuadrones de la muerte.
.

Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul,
que se extingan los soles, ¿dónde diablos te esconderás tú?
Mowgly coserá botas en Ceilán,
no escuchará rugir de noche a Bagheera.
Tom Sawyer reirá tras el humo del crack
si en esta redada logra salvar la vida.
Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul,

que nos sorprenda a oscuras, por favor apaga la luz.
Si quieres evitar que en la tempestad
le queme la fiebre de niños ancianos.
Quién le hará entender que al amanecer
cierran con grilletes sus ojos cansados.
.
Niños que perdí, a los que mentí,
gritan a lo lejos, arañan el hielo de la luz de la mañana.
Niños con espinas, con cuencas vacías,
que te lanzan piedras,
tiñen las sirenas de todas las ambulancias.
.

....................................."Si Peter Pan viniera", Ismael Serrano
.
.
.
Si el valiente de Peter Pan viniera a dar una vuelta por Buenos Aires, si pasará una noche por la estación de Constitución, si pasara una tarde por el subte…
Si viese a nuestros chiquitos aspirando pegamento, si los viese robando billeteras para comprar algo y morfar, si los viese todos sucios, abandonados, tirados en la esquina… Se asustaría por segunda vez, ¿no?
.
Ojalá estos pibes pudiesen, como Wendy y sus hermanos, salir volando por la ventana… y escaparse de acá.
.
Al final parecería que "Nunca Jamas", el nombre de aquel país hecho a la medida de los chicos, significa la fecha en que va a cambiar nuestro mundo.
Esperemos que no sea así. Luchemos por que no sea así. Los pibitos, nuestro futuro, lo necesitan.
.
.
.
.

lunes, 13 de octubre de 2008

12 de Octubre

.
..............Día de la Resistencia Indígena
........................................................................................................................................................(solo en Venezuela)
.
.
.
......El Día de la Raza fue establecido en la Argentina en 1917 por decreto del presidente Hipólito Yrigoyen, como reafirmación de la identidad hispanoamericana frente a los Estados Unidos y la Doctrina Monroe.
.
Decreto de Yrigoyen:
1º. El descubrimiento de América es el acontecimiento más trascendental que haya realizado la humanidad a través de los tiempos, pues todas las renovaciones posteriores derivan de este asombroso suceso, que a la par que amplió los límites de la tierra, abrió insospechados horizontes al espíritu.
.
2º. Que se debió al genio hispano intensificado con la visión suprema de Colón, efemérides tan portentosa, que no queda suscrita al prodigio del descubrimiento, sino que se consolida con la conquista, empresa ésta tan ardua que no tiene término posible de comparación en los anales de todos los pueblos.
.
3º. Que la España descubridora y conquistadora volcó sobre el continente enigmático el magnífico valor de sus guerreros, el ardor de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, la labor de sus menestrales, y derramó sus virtudes sobre la inmensa heredad que integra la nación americana. "Por tanto, siendo eminentemente justo consagrar la festividad de la fecha en homenaje a España, progenitora de las naciones a las cuales ha dado con la levadura de su sangre y la armonía de su lengua una herencia inmortal, debemos afirmar y sancionar el jubiloso reconocimiento, y el poder ejuecutivo de la nación:

Artículo Primero: Se declara Fiesta Nacional el 12 de octubre.
Artículo Segundo: Comuníquese, publíquese, dése al Registro Nacional y se archive.
.
.
.
......Saliéndonos un poquito de la información proporcionada por el manual con el que nos educaron (y aún lo siguen haciendo) en la escuela, podemos ver, claramente, que las cosas no son tan así como las explica el señor Yrigoyen…
.

.
Tres años después del descubrimiento, Cristóbal Colón dirigió en persona la campaña militar contra los Indígenas de la Dominicana.
Un puñado de caballeros, doscientos infantes y unos cuantos perros especialmente adiestrados para el ataque diezmaron a los indios. Más de quinientos, enviados a España, fueron vendidos como esclavos en Sevilla y murieron miserablemente. Pero algunos teólogos protestaron y la esclavización de los indios fue formalmente prohibida al nacer el siglo XVI. En realidad, no fue prohibida sino bendita: antes de cada entrada militar, los capitanes de conquista debían leer a los indios, ante escribano público, un extenso y retórico Requerimiento que les exhortaba a convertirse a las santa fe católica: «Si no lo hiciéreis, o en ello dilación maliciosamente pusiéreis, certifícoos que con la ayuda de Dios yo entraré poderosamente contra vosotros y vos haré guerra por todas partes y manera que yo pudiere, y os sujetaré al yugo y obediencia de la Iglesia y de Su Majestad y tomaré vuestras mujeres e hijos y los haré esclavos, y como tales los venderé, y dispondré de ellos como Su Majestad mandare, y os tomaré vuestros bienes y os haré todos los males y daños que pudiere…»
(*El signo de la cruz en las empuñaduras de las espadas)
.
.
Después de la matanza de Cholula, Moctezuma envió nuevos emisarios al encuentro de Hernán Cortés, quien avanzó rumbo al valle de Mexico. Los enviados regalaron a los españoles collares de oro y banderas de plumas de quetzal. Los españoles «estaban deleitándose. Como si fueran monos levantaban, como que se sentaban en ademán de gusto, como que se les renovaba y se les iluminaba el corazón. Como que cierto es que eso anhelan con gran sed. Se les ensancha el cuerpo, tiene hambre furiosa de eso. Como unos puercos hambrientos ansían el oro», dice el texto náhuatl preservado por el Códice Florentino.
(*Como unos puercos hambrientos ansían el oro)
.
.
Los metales arrebatados a los nuevos dominios coloniales estimularon el desarrollo económico europeo y hasta puede decirse que lo hicieron posible. Ni siquiera los efectos de la conquista de los tesoros persas que Alejandro Magno volcó sobre el mundo helénico podían compararse con la magnitud de esta formidable contribución de América al progreso ajeno. No al de España, por cierto, aunque a España le pertenecían las fuentes de la plata americana. Como se decía en el siglo XVII, «España es como la boca que recibe alimentos, los mastica, los tritura, para enviarlos enseguida a los demás órganos, y no retiene de ellos por su parte, más que un gusto fugitivo o las partículas que por casualidad se agarran de sus dientes». Los Españoles tenían la vaca, pero eran otros quienes bebían la leche. Los acreedores del reino, en su mayoría extranjeros, vaciaban sistemáticamente las arcas de la Casa de Contratación de Sevilla, destinadas a guardar bajo tres llaves, y en tres manos distintas, los tesoros de América.
La Corona estaba hipotecada. Cedía por adelantado casi todos los cargamentos de la plata a los
banqueros alemanes, genoveses, flamencos y españoles. También los impuestos recaudados dentro de España corrían, en gran medida, esa suerte: en 1543, un 65 por ciento del total de las rentas reales se destinaba al pago de las anualidades de los títulos de deuda. Solo en mínima medida la plata americana se incorporaba a la economía española; aunque quedara formalmente registrada en Sevilla, iba a parar a manos de los Függer, poderosos banqueros que habían adelantado al Papa los fondos necesarios para terminar la catedral de San Pedro, y de otros grandes prestamistas de la época.
La plata se destinaba también al pago de exportaciones de mercaderías
no españolas con destino al Nuevo Mundo.
(*España tenia la vaca, pero otros tomaban la leche)
.
.

La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta. Pasaron los siglos y América Latina perfeccionó sus funciones. Éste ya no es el reino de las maravillas donde la realidad derrotaba a la fábula y la imaginación era humillada por los trofeos de la conquista, los yacimientos de oro y las montañas de plata. Pero la región sigue trabajando de sirvienta. Continua existiendo al servicio de las necesidades ajenas, como fuente y reserva del petróleo y el hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos que ganan, consumiéndolos, mucho más de lo que América Latina gana produciéndolos. Son mucho más altos los impuestos que cobran los compradores que los precios que reciben los vendedores; y al fin y al cabo, como declaró en julio de 1968 Covey T. Oliver, coordinador de la Alianza para el Progreso, «hablar de precios justos en la actualidad es un concepto medieval. Estamos en plena época de la libre comercialización…»
(*Introducción: Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta)
.
.
.
.
.
Es necesario que empecemos a llamar a las cosas por su nombre. Es necesario que para conocer nuestra realidad escarbemos en el pasado, aunque nos indigne, aunque nos cause mucho dolor.
Es imprescindible, para cambiar la actualidad, entender exactamente de que manera llegamos a ella.

.

.
.
.
.
.
* "Las venas abiertas de América Latina", Eduardo Galeano (1971)
** Si yo fuera el presidente, este libro sería de lectura obligatoria en todas las escuelas.
.
.
.